Jeremy
Dustin Philip Wallman, mejor conocido como Dustin Wallman, nació un 11 de
octubre de 1899 en Stockport, ciudad cercana a Manchester, Inglaterra. Cuando
tenía seis años, su familia se mudó a Londres buscando mejores oportunidades
laborales en la sólida economía industrial de la capital británica. Su padre,
Philip Wallman, fue obrero en una fábrica de zapatos. Rápidamente y gracias a sus
habilidades, fue ascendiendo hasta que logró ser supervisor de la planta de
producción de la fábrica. Su madre, Joan Wallman, trabajaba como maquilladora
en un salón de belleza y tenía fama de tratar a las damas de la más alta
burguesía londinense. Fueron, como se ve, una familia acomodada, con buenos ingresos
y estabilidad económica. Al pequeño Dustin nunca le faltó nada. Tuvo una
infancia feliz, una educación promedio y un gusto por los objetos desde muy
niño que desembocó en una afición por la escultura.
A
los 16 años, cuando sólo le faltaba un año para terminar sus estudios
secundarios, decide abandonar la escuela para dedicarse al arte. Prueba con
todo tipo de materiales y técnicas, pero ninguna le satisface. El bronce era
demasiado rígido, el yeso, muy clásico para su espíritu de vanguardia y el mármol
se le antojaba muy burgués y elitista, cosa que quería evitar a toda costa.
Estando una tarde soleada de verano en su taller, mientras trabajaba en una de
sus obras, se conmueve rápidamente por el paso de las partículas de polvo por
un rayo de luz que se le filtra por una ventana. Él se queda observándola y
mientras piensa en silencio qué hacer para su próximo intento de escultura, la
pila de objetos que tiene sobre su mesa de trabajo se estaba cubriendo de
polvo. Aquí aparece la epifanía de Wallman. Siempre había reflexionado mucho
sobre el paso del tiempo y el deterioro que le causa a las cosas y a las
personas. El polvo ha estado desde siempre y lo seguirá estando cuando ya nada
ni nadie exista sobre la tierra; sin embargo, sabemos de su existencia gracias
a las capas finas que deja sobre los objetos. Aquí yace el concepto bajo la
obra de Dustin Wallman.
Ha
hecho exposiciones alrededor del mundo, las cuales se han ganado la admiración
de los críticos y en las que plasma el deterioro de la humanidad a través de
sus obras. Actualmente se encuentra en exposición permanente en el museo
Guggenheim de Nueva York una colección de sus más afanadas esculturas, dentro
de las que se encuentran “Polvo sobre mesa”, una obra que le tomó más de seis
meses realizar y cuyo origen data del periodo de la Alemania nazi, pues la mesa
de madera cubierta de una fina y visible capa de polvo gris pertenecía a una
acaudalada familia polaca cuya fortuna fue arrebata por los nazis. Entre otras
obras de la muestra están “Polvo en Silla” (1960), “Polvo sobre cama” (1965),
una de sus obras más polémicas, pues al haber sido exhibida en el Museo del
Prado, el doble sentido que le dieron al título de la obra al haber sido
traducido al español generó cierto malestar en algunos de los asistentes al ver
cómo los más jóvenes reían a carcajadas al ver la obra, y la más controversial
de todas “Polvo sobre Comida”: una escultura que muestra varios alimentos ya
rancios cubiertos por una gruesa capa de polvo. Se cree que para que el artista
llevara a cabo su obra, viajó hasta África y en frente de cientos de personas
hambrientas de comunidades pobres de Kenia, dejó podrir estos alimentos y los
impregnó del más fino polvo de las praderas africanas.
Sus
últimas obras hacen referencia al deterioro de un campo que ha irrumpido la
sociedad en todos sus espacios: la tecnología. En esta obra, expuesta en el
museo Reina Sofía en Madrid y titulada “Polvo sobre metal” se puede ver cómo
estos objetos, a pesar de ser tan útiles y de ayudar tanto al funcionamiento de
la vida contemporánea, no están exentos del deterioro normal.
Dustin Muere el 23 de abril de 1998 de una
tuberculosis crónica en un hospital de Londres. Sus cenizas fueron arrojadas al
mar por sus familiares. Se dice que éstas siguen hoy en día como una fina capa
sobre el mar y que hay marineros que recorren el canal de la Mancha que han
visto flotar esta mancha blanca sin desvanecerse aún sobre el agua.


