Tratando de entender el mundo en imágenes móviles.

domingo, 27 de febrero de 2011

“Black Swan” Un tributo a los extremos.

En el momento de presentar una historia en la que la línea narrativa está totalmente ligada a un sólo personaje y es narrada en primera persona, se suele recurrir a la muy conocida y efectiva voz en off; pero esta película deja más que claro que no es necesario hacer uso de este recurso cuando se tienen miles de posibilidades tanto narrativas como visuales para hacer que el espectador se meta dentro de la piel del personaje y viva al 100% todo lo que éste vive. “Black Swan” lo expone de manera magistral en esta conmovedora e increíblemente intensa historia.

Una historia de límites, de extremos, dedicación y obsesión con un sueño, es la que nos presenta Darren Aronofsky haciendo un espectacular uso de todos los recursos técnicos y artísticos para narrar una historia que, si bien, no es muy innovadora en su estructura narrativa, su fuerza recae en las imágenes y las acciones del personaje principal que conducen el relato a través de situaciones que la conllevan a una paradójica transformación, tanto física como psicológica y que, como lo mencionado anteriormente, atrapa de manera magistral al meter al espectador de lleno dentro de la mente de Nina, el personaje principal; que hay momentos en los que la realidad y la irrealidad no tienen diferenciación. Retomando la línea narrativa de esta historia, en donde se evidencia una exquisita construcción de todos los acontecimientos, pues contiene marcados puntos de giro, un objetivo bien planteado y un desenlace lleno de dramatismo y que satisface todas las expectativas que se plantean desde los primeros momentos.

Una historia eminentemente visual, con un lado oscuro estrictamente contrastado con la “pureza” de la protagonista de la historia y conflictos internos que enriquecen aun más el relato, pues la historia sería una más del montón sin este particular detalle de la transformación psicológica que deviene e influye fuertemente en sus conflictos externos en los que pareciera que todos son antagonistas cuando, en realidad, son dos opuestos encarnados en una sola mujer.

Una historia eminentemente cargada de simbolismos e interpretaciones; todas ligadas a alimentar la personalidad y el desarrollo del personaje y cómo esto guía el relato a un clímax bastante intenso y cargado de suspenso. Entre los símbolos más recurrentes se encuentra el espejo: aquella ventana a una dimensión paralela en la que se es literalmente opuesto, juega un papel definitorio en “Nina”, una mirada muy paradójica de la realidad, ese ojo que es el que juzga con más fuerza y al que parece que nunca se escucha, esa copia que parece idéntica pero que en realidad no es ni remotamente parecida a la original. Estas ventanas a dimensiones paralelas son las más representativas muestras de uno de los temas más recurrentes de la historia: el deseo de cambiar y transformarse en un opuesto, sustentado totalmente en la imagen y la superficialidad de satisfacer a un público en el despiadado mundo de la danza. Algo que apasiona totalmente a su protagonista. Como mencionado anteriormente, una historia que lleva todo al extremo y procura que todo gire en torno a la transformación de la protagonista, y uno de estos elementos es la misma calidad fotográfica de la imagen en la que la sensibilidad de la película es puesta a niveles altísimos que reflejan el gránulo de la superficie de la misma ¿tendrá algún significado? Puede que sí o puede que no, sin embargo y teniendo en cuenta que todo está destinado a soportar al personaje principal, encajaría efectivamente en una metáfora a la sensibilidad y la fragilidad de Nina.

Volviendo a los extremos de la película, en algunas ocasiones corre el riesgo de pasar a lo ridículo y lo cliché, con secuencias como en la que Nina se desase de su, ya muy muerta, inocencia, utilizando los peluches. Un sentimiento que, a mi parecer, se pudo haber mostrado de una manera más sutil sin tocar el límite del ridículo; algo que pasa con muchas de las acciones que se ven pero que, si se analiza correctamente, el espectador está totalmente sumergido dentro de la mente de Nina y pues ¿Qué más ridículo que los propios pensamientos y alucinaciones provocadas por una presión por ser perfecto?

Sin duda, una total sobredosis de emociones en la que todo gira en torno a un mismo eje y en la que priman los conflictos internos y las debilidades emocionales como obstáculo e impulso al mismo tiempo para alcanzar un objetivo que parece alejarse y acercarse conforme avanza la historia.

sábado, 19 de febrero de 2011

“The King’s Speech” El poder de la palabra

El lenguaje lo construye y lo destruye todo, incluso a nosotros mismos. La influencia de una persona sobre toda una nación. El poder que ejerce un monarca y la confianza que debe impregnar éste en sus palabras. Aun así, hasta el más ancestral monarca no deja de ser un ser humano y como tema recurrente en diferentes obras cinematográficas no se puede salir adelante solo y mucho menos con una discapacidad o debilidad, como se quiera ver. Esto lo dejó más que claro la abrumadora y conmovedora historia de George VI en “The King’s Speech”

Una fotografía monumental, tal como su personaje principal, pero sin dejar de lado el común de la vida de un habitante corriente del Imperio británico, es donde acontece la inspiradora relación de George VI con su terapeuta vocal, Lionel Louge. Con decorados que le dan una total verosimilitud a todo el universo de la realeza inglesa, se muestra la humanidad que acompaña a cualquier miembro de la nobleza contemporánea y la fragilidad que implica estar siempre en el ojo público en la que todo el mundo espera el mejor ejemplo del líder de una nación.

Una historia muy bien construida en la que se exponen de manera muy clara y acogedora los altos y bajos de la relación entre el Rey y su “doctor”. Algo que después se convertirá en una amistad. Está claro que el protagonismo de la historia se reparte entre estos dos personajes en donde cada uno lidia con sus propios problemas, lo que le da al espectador una mejor perspectiva en la vida de estos dos hombres.

La figura del micrófono, como un arma capaz de destruir al mundo como lo demostró Hitler, sale a relucir desde el primer plano de la película. Una manera de mostrar la sumisión que tiene el Rey con su discapacidad y la enemistad que llega a desarrollar ante cualquier audiencia pública. Volviendo a la amistad que se desarrolla a través de la historia, Lionel Louge deja de lado cualquier protocolo impuesto y exige igualdad con su paciente, uno de los elementos más sobresalientes de esta historia, el demostrar que la monarquía no está llena de semidioses omnipotentes sino de seres humanos no diferentes de cualquier otra persona.

La valentía absoluta de Bertie, como lo llaman, para tomar las riendas de su país y la desmedida confianza que manifiesta hacia Louge son valores que sin duda alguna llenan este historia de un sentido humano que nos hace pensar sobre cualquier dificultad que se nos presenta y la inacabable idea de el valor de una mano ayuda.

Con actuaciones memorables de Colin Firth al encarnar la tartamudez sin ningún exceso ni ridiculez al punto en el que el espectador siente casi que los mismos nervios del Rey segundos antes de dar su discurso. Sencillamente una manera magistral de mostrar lo vulnerable del ser humano y el valor que se necesita para superar hasta el más comprometedor defecto sin dejar de ser uno mismo.

sábado, 12 de febrero de 2011

True Grit (Joel & Ethan Coen)

True Grit (Joel & Ethan Coen)
La amistad y el compañerismo son dos cosas que jamás se alejarán de la naturaleza del ser humano, pues aunque queramos, es humanamente imposible salir adelante sin una mano que nos levante o un hombro en el cual podamos llorar. Esto queda más que sentado en la impecable y clásica historia que se desarrolla en la última película de los Hermanos Coen, muestra infalible que la colaboración, tanto en el mundo de este degustador western como en la carrera de estos visionarios y ambiciosos directores, es clave para el cumplimiento de un objetivo claro.

Acompañada de una fotografía magistral, llena de atardeceres abrumadores en unas praderas casi infinitas y esos árboles que ocultan el peligro y la incertidumbre que invaden hasta al más experimentado vaquero al adentrarse en territorios salvajes; True Grit es una clásica y muy bien contada historia que nos evoca a esos primeros westerns donde la maldad siempre paga y tiene su merecido. Unos personajes muy bien desarrollados que superan, a través de la trama, los conflictos que se generan entre ellos para enfocarse en un objetivo común y la obstinación de la ceguera adolescente que nos hace hacer cosas casi sin imaginar las consecuencias y por otro lado el negarse a aceptar las limitaciones de la edad, son los sentimientos que reflejan y se contraponen entre los tres protagonistas de esta historia llena de emoción y suspenso, que aunque suene contradictorio, está muy bien combinado.

Una historia clásica y contada en forma lineal es la que nos ofrecen Joel e Ethan Coen, contando con imágenes tan conmovedoras como desgarradoras que ponen a prueba al personaje de Mattie Russ, quien busca vengar la muerte de su padre. Envuelta en este desgarrador paisaje lleno de peligros y muertes, forjará su temperamento y la hará más firme con respecto a la misión que quiere llevar a cabo. Sin embargo, los obstáculos naturales no son todo lo que la aleja de su objetivo. Su temperamento sale a relucir al enfrentarse y tratar de persuadir al experimentado comisario del pueblo para ir en busca del asesino de su padre. Un conflicto que podría considerarse una especie de sub trama ya que ambos tratan de alcanzar metas no tan distintas pero aun así motivadas por razones totalmente opuestas: dinero y honor familiar.

Una historia ilustremente contada con escenarios impresionantes con una iluminación sutil debido a la predominación de exteriores y un buen conjunto de situaciones que guían a la historia a un final totalmente esperado y un clímax bastante emocionante que puede llevarte al extremo de tu asiento. Sin duda una historia recomendada para aquellos que disfrutamos mirando hacia el pasado y nos damos cuenta que por más “civilizados” que sigamos siendo, la compañía y el apoyo de una persona así como aprender a valorarla por lo que hace y no por lo que es, es crucial a la hora de emprender cualquier proyecto que se nos cruce en el camino.