Vuelve
y juega el controversial fenómeno de las adaptaciones literarias que pasan de
la tinta en el papel al nitrato en el celuloide; del sillón en la biblioteca a la
butaca en el teatro, y tiene mucha más repercusión por ser también un fenómeno
cultural y estético del que viene cargada la literatura juvenil contemporánea.
Esta vez es sobre una novela de ciencia ficción que sitúa su argumento en un
futuro distópico, como se suele hacer, para plantear sus críticas y desarrollar
tramas cuya verosimilitud tiene las correas menos ajustadas.
Por el
momento no me ocuparé del nivel de adaptación en el que se puede situar a esta
película ni qué tan efectiva fue en su labor, sino que lo que ocupará un mayor
espacio será la película en sí, su mensaje a través de las imágenes y todos los
otros elementos que componen el significado y la estructura de un filme. Esta película
es efectivamente contundente en los enfoques que quiere resaltar, las críticas
que quiere plantear y sin desligarse mucho de su versión original literaria, la
ilustración de un mundo distópico sumido en una gran depresión social no muy
diferente al actual.
Ésta
es una historia de desafío hacia la autoridad y valentía no sólo contra el
sistema sino también, y en conjunto, contra la naturaleza misma y la puesta al
límite del cuerpo y la condición humana. Con un tono muy personal y directo en
el que la cámara al hombro, los primeros planos y diálogos contundentes que
dejan ver más a los individuos que habitan este futuro indeseable y su
problemática situación social, se dejan de lado muchos efectos visuales que
sólo agrandan gratuitamente una producción y la hubieran alejado de esa
estética íntima y humana que caracteriza este filme. Su banda sonora también es
otro aspecto a resaltar: grandes piezas épicas acompañan muy bien los momentos
más contundentes del argumento, desde las grandes y aceleradas persecuciones
por la vida o la muerte, hasta los momentos emotivos y tremendamente
significativos.
Esta
película es una que pinta a su protagonista y a su contexto de manera
ascendente y va revelando toda su personalidad a través de diversos eventos que
la obligan a dejar salir todo su rencor y todo el descontento que sólo pueden
manifestarse en cercanos diálogos y gestos comunitarios. Un castigo general es
toda esta historia futurista que se deja contar muy bien y conecta de igual
manera con el espectador, pues su protagonista es una marginada y este
argumento es el que convierte su experiencia en una de ascenso, superación,
reflexión personal y reivindicación de principios, atravesada por una trama
amorosa en un segundo plano que enriquece más a su protagonista y le
proporciona más motivaciones y giros argumentales.
Eminentes
planos detalles que dejan ver todos esos aspectos identificables de los
personajes y los espacios. Secuencias muy bien logradas que dejan al
descubierto las emociones de su protagonista y de su entorno en relación
directa a ella.
Como
ya lo había mencionado, ésta es una adaptación y las comparaciones no se hacen
esperar y son inevitables. Si bien, la novela está muy bien escrita, engancha
fácilmente al lector y en sí es una cierta crítica política y a la misma
conducta del mundo televisivo, carece de otros aspectos que al lado de otras
grandes novelas, la dejan como sólo un fenómeno juvenil que a diferencia de
otros, goza de una muy notable calidad e innovación. La versión cinematográfica
logra de manera magistral muchas de las secuencias enmarcadas en la novela: el
episodio de la manzana, el incendio y el emotivo clímax son algunos ejemplos
que a pesar de algunos intrascendentes detalles, se tradujeron muy bien del
papel a la pantalla. Otro aspecto que resultó bastante beneficioso para el filme
fue la conversión de una narración totalmente introspectiva, en primera persona
y en calidad de testigo que se da desde la perspectiva de la protagonista en la
novela, a una más amplia pero que mantuvo esa mirada personal gracias a una
gran utilización de los recursos visuales para exponer en su mayor expresión,
ese mirada de testigo de la protagonista.
Tanto
en su versión fílmica como literaria, ésta es una historia válida con una trama
sólida y efectiva. Una crítica al presente desde el futuro, exposición voraz de
la crueldad del ser humano y sin duda, una metáfora del hambre, pero no sólo el
hambre en condición de codicia por la victoria y la venganza, sino un hambre
voyerista y perverso que se encarna en el fenómeno mismo de la televisión. Algo
falta de poética la novela pero como se evidenció, con enormes posibilidades
cinematográficas; campo en el cual la mirada personal y detallista son su punto
fuerte y la presentación de una mujer desafiante y valiente, guían esta
historia hacia un sinfín de probabilidades, al igual que reflexiones sobre la
sociedad y sus gobiernos opresores.