Tratando de entender el mundo en imágenes móviles.

domingo, 25 de marzo de 2012

“The Hunger Games” Supervivencia y rebelión.


Vuelve y juega el controversial fenómeno de las adaptaciones literarias que pasan de la tinta en el papel al nitrato en el celuloide; del sillón en la biblioteca a la butaca en el teatro, y tiene mucha más repercusión por ser también un fenómeno cultural y estético del que viene cargada la literatura juvenil contemporánea. Esta vez es sobre una novela de ciencia ficción que sitúa su argumento en un futuro distópico, como se suele hacer, para plantear sus críticas y desarrollar tramas cuya verosimilitud tiene las correas menos ajustadas.

Por el momento no me ocuparé del nivel de adaptación en el que se puede situar a esta película ni qué tan efectiva fue en su labor, sino que lo que ocupará un mayor espacio será la película en sí, su mensaje a través de las imágenes y todos los otros elementos que componen el significado y la estructura de un filme. Esta película es efectivamente contundente en los enfoques que quiere resaltar, las críticas que quiere plantear y sin desligarse mucho de su versión original literaria, la ilustración de un mundo distópico sumido en una gran depresión social no muy diferente al actual.

Ésta es una historia de desafío hacia la autoridad y valentía no sólo contra el sistema sino también, y en conjunto, contra la naturaleza misma y la puesta al límite del cuerpo y la condición humana. Con un tono muy personal y directo en el que la cámara al hombro, los primeros planos y diálogos contundentes que dejan ver más a los individuos que habitan este futuro indeseable y su problemática situación social, se dejan de lado muchos efectos visuales que sólo agrandan gratuitamente una producción y la hubieran alejado de esa estética íntima y humana que caracteriza este filme. Su banda sonora también es otro aspecto a resaltar: grandes piezas épicas acompañan muy bien los momentos más contundentes del argumento, desde las grandes y aceleradas persecuciones por la vida o la muerte, hasta los momentos emotivos y tremendamente significativos.

Esta película es una que pinta a su protagonista y a su contexto de manera ascendente y va revelando toda su personalidad a través de diversos eventos que la obligan a dejar salir todo su rencor y todo el descontento que sólo pueden manifestarse en cercanos diálogos y gestos comunitarios. Un castigo general es toda esta historia futurista que se deja contar muy bien y conecta de igual manera con el espectador, pues su protagonista es una marginada y este argumento es el que convierte su experiencia en una de ascenso, superación, reflexión personal y reivindicación de principios, atravesada por una trama amorosa en un segundo plano que enriquece más a su protagonista y le proporciona más motivaciones y giros argumentales.

Eminentes planos detalles que dejan ver todos esos aspectos identificables de los personajes y los espacios. Secuencias muy bien logradas que dejan al descubierto las emociones de su protagonista y de su entorno en relación directa a ella.

Como ya lo había mencionado, ésta es una adaptación y las comparaciones no se hacen esperar y son inevitables. Si bien, la novela está muy bien escrita, engancha fácilmente al lector y en sí es una cierta crítica política y a la misma conducta del mundo televisivo, carece de otros aspectos que al lado de otras grandes novelas, la dejan como sólo un fenómeno juvenil que a diferencia de otros, goza de una muy notable calidad e innovación. La versión cinematográfica logra de manera magistral muchas de las secuencias enmarcadas en la novela: el episodio de la manzana, el incendio y el emotivo clímax son algunos ejemplos que a pesar de algunos intrascendentes detalles, se tradujeron muy bien del papel a la pantalla. Otro aspecto que resultó bastante beneficioso para el filme fue la conversión de una narración totalmente introspectiva, en primera persona y en calidad de testigo que se da desde la perspectiva de la protagonista en la novela, a una más amplia pero que mantuvo esa mirada personal gracias a una gran utilización de los recursos visuales para exponer en su mayor expresión, ese mirada de testigo de la protagonista.

Tanto en su versión fílmica como literaria, ésta es una historia válida con una trama sólida y efectiva. Una crítica al presente desde el futuro, exposición voraz de la crueldad del ser humano y sin duda, una metáfora del hambre, pero no sólo el hambre en condición de codicia por la victoria y la venganza, sino un hambre voyerista y perverso que se encarna en el fenómeno mismo de la televisión. Algo falta de poética la novela pero como se evidenció, con enormes posibilidades cinematográficas; campo en el cual la mirada personal y detallista son su punto fuerte y la presentación de una mujer desafiante y valiente, guían esta historia hacia un sinfín de probabilidades, al igual que reflexiones sobre la sociedad y sus gobiernos opresores.

sábado, 17 de marzo de 2012

“Drive” El depredador citadino.


El escenario de la ciudad es uno complejo, misterioso, peligroso, despiadado e impredecible. Tremendamente cinematográfico y cargado de contrastes, frialdad, pero al mismo tiempo recogimiento y cercanía para los habitantes que la poseen y la habitan en todos sus niveles. Esas características mutan del escenario al personaje que lo habita. En “Drive”, un hombre misterioso e impredecible como la ciudad misma en la que se mueve, al que ni siquiera se le conoce el nombre, es el conductor en el amplio sentido de la palabra, de esta historia de venganza y autoexploración; enmarcada en una estética impecable que refleja al mismo tiempo la personalidad de su protagonista: silenciosa, observadora, pero cargada de emociones que espera hasta el momento oportuno para descargar y contraponer con otros niveles de sí misma a través de una puesta en escena guiada con ojo maestro por su director.

Los altibajos del personaje protagonista de esta historia lineal de venganza y misterio, son los que le dan esa fuerza y ese impacto al argumento. El enigma que produce el sólo ver cómo camina y actúa a través de las diferentes facetas de su vida, nos hace ver al que sólo se conoce como “Driver”, como alguien misterioso y en definitiva la sólida y convincente actuación de Ryan Gosling la revisten de una verosimilitud innegable.

Las historias no se pueden valer por sí mismas para generar un impacto y proporcionar una idea clara y directa en el espectador. Ya que el cine es un reflejo de la realidad y por tanto tiene la obligación de mantener ese aspecto y cuidarlo en todas sus expresiones, son los personajes que se enmarcan en la historia los que le dan forma a esa idea que se quiere plantear. Ese mensaje que le debe llegar a cada espectador a través del ser que decide, se mueve y reacciona en esos fragmentos de la vida que es el argumento de una película. En este caso en particular, el protagonista es alguien cargado de contrastes y misterios, sus emociones siempre están al límite y la relación directa entre él y los acontecimientos extraordinarios que lo acompañan en su diario vivir se juntan de manera ejemplar para desnudar completamente todas esas facetas de la condición humana que sólo se revelan cuando alguien relativamente normal y común se enfrenta a situaciones poco comunes y se ve obligado a afrontarlas y a superar obstáculos y conflictos que al mismo tiempo, reflejan sus pensamientos y su moral.

Y es precisamente ése uno de los elementos que mejor expone esta película, la ética de su protagonista. Envuelto en su misterio e introspección, se va desarrollando a lo largo de todo el argumento, luego de una sólida presentación, todo lo que este hombre tiene para mostrar; una empatía con los niños, faceta de buen vecino, claro y directo cuando emprende el “trabajo sucio”, despiadado en los momentos de supervivencia, sensible y amistoso con la que llega a ser la mejor compañía de su vida. Todos estos contrastes hacen de este personaje alguien que en definitiva no tiene una senda fija durante toda la historia, sino que explora varios caminos y diversidad de calles, como la ciudad misma. La eficacia y sutileza con que su director desarrolla a este personaje y la ubicación efectiva que da la estructura narrativa a todos los acontecimientos que condicionan su conducta demuestra en gran medida la superioridad de esta obra. El simbolismo excepcional que conlleva una secuencia en la que colisionan dos sentimientos opuestos en el interior de un mismo hombre mientras está dentro de los confines de un ascensor, da razones para afirmar lo paradójica e ideológicamente rica que es esta historia.

Claro está que esta película es una que opta en gran medida por la introspección y la identificación con su protagonista en todo momento. Un objetivo bien planteado y claro y un contexto bien establecido, son los elementos que le dan una gran solidez a esta historia. Una experiencia que ilustra de manera magistral y efectiva la pasión y lealtad hacia sí mismo. Una maleta repleta de billetes en el suelo al lado de un cadáver, es esa prueba irrefutable de cómo la bondad (en términos morales estandarizados) se puede camuflar dentro de diferentes pieles. La secuencialidad y coherencia de todos los eventos que se masifican con una estética lúgubre y contrastada (un reflejo más de su personaje)  y colores muy saturados, reflejo de sus emociones y reacciones; todos elementos que hacen de esta obra una mirada interior de la conducta humana, una oda a la identidad y a la lealtad y casi que una mirada al depredador en jefe de la selva de cemento.


martes, 6 de marzo de 2012

“Chronicle” Una mirada cercana.

En el cine la cámara juega un papel fundamental e indispensable por obvias razones. No sólo es el recurso técnico que documenta todo el material fílmico que unido y puesto en su lugar le dan forma y cuerpo a una película, sino que también, dependiendo de la manera en la que sea manipulada o usada, marca una estética única para cada director, género o temática. Los movimientos, enfoques y elementos que se usen dentro de su humilde encuadre, le dan al director-creador la etiqueta de autor y sello personal a cada una de sus obras. Pero esta cámara siempre se ha visto como ese narrador o testigo omnisciente que siempre pasa desapercibido y alimenta el voyerismo propio de la actividad fílmica propia y del hambre de los espectadores. Hitchcock trató este tema mucho antes con “La ventana indiscreta”, en la que presenta a la cámara como un arma que puede llegar a desdibujar la realidad o al contrario, a aumentarla hasta un contexto enorme que se sale de control. Con “Chronicle”, una película un tanto arriesgada que tiende a dejarse llevar por el espectáculo más que por su trasfondo, la cámara es una total protagonista. Metida enteramente dentro de la diégesis misma de la historia, condicionando las reacciones de los personajes, dando una mirada personal y desafiante desde múltiples perspectivas y acercando al espectador a un ojo más honesto y cercano, es como se expone esta extraordinaria historia que presenta personajes comunes en situaciones fuera de lo normal, pero que aún así, y cargando con una estética que desde un principio sugiere intimidad y profundidad, se deja seducir por la espectacularidad de las explosiones y secuencias de acción para dejar un tanto de lado ese trasfondo que hubiera sido de muchísimo más provecho para esta historia.
Un argumento sólido con un personaje principal bien presentado en varios niveles; su situación en una típica escuela pública con los ya reconocidos personajes que se presentan en este ámbito, en el cual nuestro protagonista hace parte de ese grupo que suelen ser los más llamativos a la hora de contar una historia en este contexto: el outsider marginado que no sólo lidia con esta soledad en el ámbito académico, sino que también se muestra cómo esto se mezcla con su entorno personal: una familia desmoronándose en todo sentido. Teniendo todas estas características del contexto del personaje es lo que le da esa fuerza a la historia. La situación totalmente extraordinaria que funciona como detonante del argumento central, se enmarca dentro de la ideología y la intención de darle el poder a los débiles, una manera totalmente efectiva de llegarle puntualmente a cualquier espectador y de sentir esta historia más cercana y con un componente ético más fuerte. Un planteamiento ordinario y sin muchas sorpresas, con marcados puntos de giro y un clímax bastante efectivo y directo, es lo que acompaña al héroe de esta historia que literalmente documenta paso a paso su transformación interna con altas repercusiones en su contexto.
Esta película podría fácilmente ubicarse dentro del género fantástico y a su vez el subgéreno de la ciencia ficción, pero es aquí donde recae esa ambivalencia que intriga tanto sobre este film. Si bien no hace tanto alarde de impresionantes secuencias alucinantes, sino que trata de balancear ese elemento fundamental en el argumento con otras facetas de la historia, en su desenlace pareciera priorizar más las luces, explosiones y secuencias externamente emocionantes, sobre ese trasfondo y relación entre los personajes que hubiera servido mejor para la historia.
Una de las cosas que más sobresalen en esta película, además de sus impresionantes efectos visuales y unas ciertamente originales secuencias y eventos dentro del argumento, es la manera en que son vistas; como lo mencionado anteriormente, la cámara no se disfraza de ojo invisible que atestigua todos los eventos, sino que está dentro de la historia. Es un espectador más que incomoda y condiciona enormemente a los personajes desde el inicio y sólo a través de estos artefactos esenciales para la historia, el espectador puede observar e introducirse en la misma. Un recurso que sin duda juega a favor de ese carácter personal y tan propio que sin duda es un reto creativo de este film.
A pesar de tener un planteamiento sólido, bien presentado y personajes que soportan muy bien toda la historia (como ya lo es común en muchas producciones de Hollywood), queda incompleta esa intención, y a medias esa profundidad que pudo llegar más lejos y valerse de las características propias y singulares de este argumento, para reflexionar sobre muchos niveles de la condición humana haciendo alarde de las posibilidades técnicas que conllevaba esta historia. Una película altamente entretenida y que nos sumerge en un planteamiento novedoso, cercano y ya bastante conocido.