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miércoles, 1 de junio de 2011

"Karen Llora en un Bus" Al igual que todos.

La angustia del hombre inmerso en un escenario urbano. El miedo al cambio y la sensación de estar en un lugar al que simplemente nunca podrá adaptarse. Esos personajes afligidos e impregnados de una alta depresión que presentó el gran maestro Dostoievsky en sus obras, son totalmente atemporales y sirven como modelos de inspiración para la construcción de personajes parecidos. “Karen” es uno de esos personajes que retrata la mentalidad del ciudadano que vive una realidad en la que lo tiene todo en contra y que parece que nunca tendrá una salida de ésta. Esta película retrata esa depresión y angustia que a veces es tan fuerte que no importa el lugar, tiene que salir a través del llanto.

Ésta es una historia en la que las situaciones íntimas pero significativas toman un gran valor; acompañadas de personajes que ayudan a exponer la personalidad de Karen y le sirven como espejo o llamada de alerta sobre lo que debe o no debe hacer. También presenta una estructura narrativa sólida y muy bien lograda en la que todo es sucesivo y todo está justificado; desde su inicio como independiente de todos, pasando por la empatía que despierta con su compañera de casa e incluso la relación amorosa que se desarrolla. Todas estas cosas dejan ver la personalidad de un personaje que fácilmente puede representar la mentalidad de alguien inmerso en esta angustia en la que se está tan ensimismado, que el exterior pierde sentido y todo es una lucha por la supervivencia. Acompaña a todo esto, personajes de igual solidez pero que al mismo tiempo cuentan con giros totalmente inesperados y ambiguos que llenan el relato de una originalidad que traspasa el límite de la naturalidad en la puesta en escena y se concibe como uno más personal pero que desde la construcción misma de todos los elementos ya mencionados, da cuenta de una trama netamente universal y cercana a cualquier espectador. Se resalta enormemente la obra de teatro dentro del argumento de esta película. Muy bien logrado y significativo dentro de todo el proceso de transformación y cambio del personaje. Un gran logro creativo que explota de muy buena manera todas sus posibilidades cinematográficas dentro de esta película.

En cuanto a lo visual, esta película expone muy bien todo el ambiente urbano de la metrópolis ubicada en Bogotá, una ciudad, sin duda, despiadada en la que cada ser humano se vale por sí mismo. También las habitaciones que acogen muchas de las escenas definitorias de la historia están bien logradas, tanto la precariedad de la pieza de Karen como las comodidades a las que renuncio por ir en busca de una verdadera felicidad. Todo esto genera un gran contraste que resalta, aun más, ese cambio que la protagonista afronta durante toda la historia.

En general esta película representa de una manera eficaz y directa la mentalidad de ese individuo reprimido por la sociedad, lleno de ambigüedades y contrastes que se contagia de lo despiadado de la metrópolis y vive el día a día. Una manera de presentar a los personajes que ayuda a que la historia tenga una mayor carga emocional y a que las tramas en ella se desarrollen de manera fluida y consecuente y como lo mencionado arriba, la universalidad del relato, de los personajes y de las situaciones que los acogen hacen de esta historia algo cercano a cualquier persona. También las actuaciones son un agregado mas a todos los aspectos que resaltan en esta obra y que le dan un tono muy particular dentro de la cinematografía nacional, una historia que puede ubicarse en cualquier contexto geográfico y que resalta por su alto impacto con el muy buen uso de todas esas situaciones personales de cambio y autocritica que afronta la protagonista, pero que también generan ciertas ambigüedades y cuestionamientos sobre ese ser que se cultiva todos los días dentro de las fértiles tierras del asfalto citadino.

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