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viernes, 25 de noviembre de 2011

"Silencio en el Paraíso" Lo que en un segundo desaparece.

El cine siempre ha sido y será una de las armas más poderosas para criticar de manera estética y artística una problemática social; para retratar sin prejuicios o arbitrariedades a cualquier tipo de sociedad y para hacer una reflexión profunda y personal sobre la condición humana. “Silencio en el Paraíso” es una fuerte reflexión, acompañada de un retrato efectivo y honesto de la población marginal del país, sobre un acontecimiento que ha estremecido a la sociedad colombiana en los últimos años y ha generado una gran polémica a nivel social y político en el país: los falsos positivos.

Esta película cuenta con una presentación del personaje principal y de su contexto social muy bien lograda que ayuda a desarrollar un argumento a su alrededor bastante sólido y verosímil. Prácticamente casi toda la película es el día a día de Ronald, un habitante de los tantos barrios marginales que yacen en las ciudades colombianas. Lo que pareciera una simple y poco extraordinaria historia de superación atravesada por el amor, los conflictos propios de este núcleo de la sociedad y la amistad, cobra un sentido más amplio al mirar cómo todo esto ayuda a engrandecer el peso de las últimas secuencias de la película y cierran con contundencia y eficacia ese retrato honesto del destino de uno de los tantos jóvenes víctimas de este conflicto armado, cuyas aristas han devenido en problemáticas mucho más impactantes.

Dentro de sus aspectos visuales y narrativos, esta película cuenta con elementos que la hacen resaltar bastante y complementar ese trasfondo ético que sin duda es la intención y fuerza mayor en el mensaje que pretende transmitir. Su estructura narrativa lineal no sólo centra la atención en el personaje principal y eje indispensable del argumento, sino que también expone de muy buena manera las perspectivas y miradas de otros personajes y del que al final se descubre como el antagonista en todo el sentido de la palabra. A través de esta variedad de miradas, se va evidenciando y contextualizando, aún más, todas las problemáticas sociales que acogen a las personas que habitan estos lugares y especialmente a su protagonista que hace de su diario vivir un constante conflicto de supervivencia económica y de superación sentimental con el elemento amoroso que atraviesa la trama, algo que sin duda deja ver más facetas del personaje. La concepción visual de esta historia le da una importancia muy significativa al espacio en el que se desarrollan los hechos: las calles y los caminos empinados, la precariedad de las viviendas que a duras penas se sostienen en estos terrenos.

La fuerza que surge de esta película es una que recae enormemente y necesita, como es basada en hechos reales, del contexto histórico que quiere retratar. La angustia del personaje principal que encarna a su vez la cotidiana realidad de muchos otros jóvenes desafortunados de esta sociedad que como Ronald, se las arreglan para vivir el día a día sin nada asegurado y que esta incertidumbre los obliga a tomar decisiones desesperadas cuyos desenlaces son totalmente los inesperados y perjudiciales.

Una historia con un tono muy documental pero que, claro está, cuenta con ventajas que sólo la ficción se puede dar el lujo de explotar. El drama de la supervivencia diaria y el conflicto social con el resto de personajes reflejan a Ronald a lo largo del argumento a través de sucesivos altibajos con sus proyectos personajes que desembocan en un indignante y estremecedor final que cierra rotundamente esa reflexión sobre los extremos a los que son obligados los jóvenes o cualquier persona en general cuando carga sobre sus hombros con el temor de un futuro incierto y casi inexistente, o poco diferente de su presente y la consecuencia que conlleva, atada al conflicto armado que ya desborda sus propios límites, a la desaparición en un segundo de toda una vida de problemas, dilemas y situaciones que todos los días se multiplican en el país. Sin duda un documento más, pero con un agregado estético, de la mirada que ha recibido el mayor drama de la sociedad nacional.

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