En el cine la cámara juega
un papel fundamental e indispensable por obvias razones. No sólo es el recurso
técnico que documenta todo el material fílmico que unido y puesto en su lugar
le dan forma y cuerpo a una película, sino que también, dependiendo de la
manera en la que sea manipulada o usada, marca una estética única para cada
director, género o temática. Los movimientos, enfoques y elementos que se usen
dentro de su humilde encuadre, le dan al director-creador la etiqueta de autor
y sello personal a cada una de sus obras. Pero esta cámara siempre se ha visto
como ese narrador o testigo omnisciente que siempre pasa desapercibido y
alimenta el voyerismo propio de la actividad fílmica propia y del hambre de los
espectadores. Hitchcock trató este tema mucho antes con “La ventana indiscreta”,
en la que presenta a la cámara como un arma que puede llegar a desdibujar la
realidad o al contrario, a aumentarla hasta un contexto enorme que se sale de
control. Con “Chronicle”, una película un tanto arriesgada que tiende a dejarse
llevar por el espectáculo más que por su trasfondo, la cámara es una total
protagonista. Metida enteramente dentro de la diégesis misma de la historia,
condicionando las reacciones de los personajes, dando una mirada personal y
desafiante desde múltiples perspectivas y acercando al espectador a un ojo más
honesto y cercano, es como se expone esta extraordinaria historia que presenta
personajes comunes en situaciones fuera de lo normal, pero que aún así, y
cargando con una estética que desde un principio sugiere intimidad y
profundidad, se deja seducir por la espectacularidad de las explosiones y
secuencias de acción para dejar un tanto de lado ese trasfondo que hubiera sido
de muchísimo más provecho para esta historia.
Un argumento sólido con un
personaje principal bien presentado en varios niveles; su situación en una
típica escuela pública con los ya reconocidos personajes que se presentan en
este ámbito, en el cual nuestro protagonista hace parte de ese grupo que suelen
ser los más llamativos a la hora de contar una historia en este contexto: el
outsider marginado que no sólo lidia con esta soledad en el ámbito académico,
sino que también se muestra cómo esto se mezcla con su entorno personal: una
familia desmoronándose en todo sentido. Teniendo todas estas características
del contexto del personaje es lo que le da esa fuerza a la historia. La
situación totalmente extraordinaria que funciona como detonante del argumento
central, se enmarca dentro de la ideología y la intención de darle el poder a
los débiles, una manera totalmente efectiva de llegarle puntualmente a
cualquier espectador y de sentir esta historia más cercana y con un componente
ético más fuerte. Un planteamiento ordinario y sin muchas sorpresas, con
marcados puntos de giro y un clímax bastante efectivo y directo, es lo que
acompaña al héroe de esta historia que literalmente documenta paso a paso su
transformación interna con altas repercusiones en su contexto.
Esta película podría
fácilmente ubicarse dentro del género fantástico y a su vez el subgéreno de la
ciencia ficción, pero es aquí donde recae esa ambivalencia que intriga tanto
sobre este film. Si bien no hace tanto alarde de impresionantes secuencias
alucinantes, sino que trata de balancear ese elemento fundamental en el argumento
con otras facetas de la historia, en su desenlace pareciera priorizar más las
luces, explosiones y secuencias externamente emocionantes, sobre ese trasfondo
y relación entre los personajes que hubiera servido mejor para la historia.
Una de las cosas que más
sobresalen en esta película, además de sus impresionantes efectos visuales y
unas ciertamente originales secuencias y eventos dentro del argumento, es la
manera en que son vistas; como lo mencionado anteriormente, la cámara no se
disfraza de ojo invisible que atestigua todos los eventos, sino que está dentro
de la historia. Es un espectador más que incomoda y condiciona enormemente a
los personajes desde el inicio y sólo a través de estos artefactos esenciales para
la historia, el espectador puede observar e introducirse en la misma. Un
recurso que sin duda juega a favor de ese carácter personal y tan propio que
sin duda es un reto creativo de este film.
A pesar de tener un
planteamiento sólido, bien presentado y personajes que soportan muy bien toda
la historia (como ya lo es común en muchas producciones de Hollywood), queda
incompleta esa intención, y a medias esa profundidad que pudo llegar más lejos
y valerse de las características propias y singulares de este argumento, para
reflexionar sobre muchos niveles de la condición humana haciendo alarde de las
posibilidades técnicas que conllevaba esta historia. Una película altamente
entretenida y que nos sumerge en un planteamiento novedoso, cercano y ya
bastante conocido.
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