Uno de los más grandes filósofos de la historia, que produjo una gran ruptura en la forma de pensar del ser humano y desató una gran revolución intelectual fue, sin duda, René Descartes. Dentro de su postura del “Pienso, luego existo” plantea el hecho de desligarse de los sentidos, anular la confianza en los mismos, y con el simple hecho de pensar, ya se garantiza la existencia. Esa duda, esa desconfianza e inseguridad que puede causar la falta de uno de los sentidos más nobles y fundamentales del ser humano, la vista; es lo que plantea la impactante y abrumadora historia de “Los Ojos de Julia”. Un thriller cargado de suspenso y mucha sorpresa que expone en todo su furor hasta qué nivel puede alcanzar la vulnerabilidad del ser humano cuando el más noble de los sentidos se deteriora junto con la razón que acompaña a cualquier individuo.
Con una estructura narrativa cíclica y lineal que toma como punto de vista central a la protagonista, Julia, se van presentando las situaciones que exponen el conflicto principal de la historia, que es el hecho de la confianza y la supervivencia en un mundo donde se es netamente más vulnerable que le resto de las personas alrededor. A medida que avanza el argumento, se presenta toda la información necesaria para ayudar a construir todo el trasfondo de la historia que acontece en la turbulenta vida de Julia, y se hace de una manera muy sutil y precisa en donde la atención a los detalles tanto narrativos como visuales, se mantiene al mismo nivel que los elementos revelados durante la historia. En este relato, como dicho anteriormente, se toma como referencia la perspectiva de Julia, su búsqueda por la verdad y su lucha contra su inevitable impedimento, dos elementos: un objetivo bien marcado y un conflicto interno totalmente identificable, que se manifiestan enteramente en su exterior y en todos los personajes que interactúan con ella a medida que avanza el relato.
En el aspecto visual, la fotografía de esta película tiende a ser un tanto innovadora ya que apela mucho a las composiciones centradas, haciendo alusión a la visión misma del ser humano, como uno de los elementos de fondo que yacen en el argumento de esta historia. También, apelando a esta característica de la visión humana, acompaña esta limitación el hecho de controlar la cantidad de información que se revela, siguiendo el género mismo de la historia y el punto de vista desde el que se cuenta. Una iluminación altamente contrastada y la primacía de interiores, ayudan a intensificar la carga psicológica de la película y a ambientar de muy buena manera el universo tanto interno como externo, de Julia en su condición de ceguera y su dilema interno, con repercusiones externas, que le causa esta condición.
La confianza y la búsqueda por la verdad, son dos cosas que se ponen a prueba en este relato y el hecho de presentarlo en un formato tan visualmente impactante, como lo es el thriller, deja ver lo importante que pueden llegar a ser estos dos elementos en una relación y más aun cuando se es enteramente dependiente de una tercera persona.
Es, sin duda, una historia muy hitchckoniana que maneja la distribución de información al espectador de una manera ascendente en donde se controlan los momentos definitorios de la historia y se concentran en los marcados puntos de giro, que guían la historia a por un sendero muy bien marcado desde el inicio con un objetivo claro y un conflicto netamente establecido, en donde sale a relucir, en todo su furor, el elemento ya antes mencionado, que prevalece en toda la línea narrativa de la historia: la confianza. Esa doble faceta que se esconde bajo las superficiales máscaras en las caras de las personas de las que se cree conocer hasta el más mínimo aspecto. Ese terrible miedo que puede causar en alguien el hecho de estar 100% vulnerable ante un enemigo tan cercano y el inevitable placer de la venganza y la avaricia por querer encajar en la sociedad, se encarnan muy claramente al oponerse totalmente al objetivo central de la protagonista. Una historia que lleva al límite las emociones y cuenta con un grupo de personajes que guían el relato a través de una montaña rusa para acabar en un no tan placentero pero contundente final que deja de manifiesto que los sentidos casi nunca proporcionan la información correcta.
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