Cuando se traza un objetivo claro en la vida y las posibilidades para llevarlo a cabo no son las mejores, la actitud que se manifiesta frente a éstas puede que no siempre sea las más adecuada, pero aun así, en un espíritu rebelde y joven, el “no” no existe y los obstáculos que se interponen en el camino, se convierten en simples piedrecillas que se pueden superar y sobrepasar sin ningún problema. Acompañada de una estética innovadora y llamativa, es presentada esta premisa en “Soul Kitchen”, una historia contemporánea de superación, perseverancia, rebeldía y responsabilidad con uno mismo e integridad.
Esta película destaca altamente por el tratamiento visual que acompaña a una puesta en escena que le da prioridad a los espacios abiertos y a la agresividad entre la interacción de los personajes; todo enmarcado en un escenario netamente urbano en el que se evidencia la vulnerabilidad del habitante de la ciudad en la misma. Esta estética refleja un alto protagonismo de los escenarios al utilizar muy bien la profundidad de campo y también la variedad de lentes para expresar diferentes perspectivas y puntos de vista desde diferentes personajes. Pues en definitiva es la relación del protagonista, Zinos, con el lugar que se ha esmerado tanto en levantar y mantener, lo que guía la historia.
Esta historia podría pasar por la típica y ya mil veces contada anécdota de perseverancia y superación personal, pero son precisamente todos esos elementos visuales y narrativos los que hacen que no se quede en la simple fórmula de un héroe que supera un obstáculo, sino que al incorporar un ambiente juvenil y libertino en todo sentido, acompañado de relaciones amorosas no muy agradables, se plantea un relato más realista e impactante; también destaca el humor que acompaña muchas de las situaciones que acentúan de muy buena manera ese ambiente juvenil que ayuda a que los conflictos que surgen en la trama sean más significativos: un amor a distancia, una libertad condicional o el hecho de querer seguir un sueño y no estancarse en un simple empleo.
Con respecto a su estructura narrativa, este relato maneja una manera clásica, pero al mismo tiempo muy propia al momento de presentar los conflictos que sobrevienen en el protagonista, como su encuentro con el chef y la reacción que conlleva esto en el restaurante, también la trama paralela con la novia a distancia que premedita todo lo que pasa con Zinos y su relación con su hermano y el destino del restaurante.
Ciertamente, la historia que nos presenta Fatih Akin, es una historia clásica pero tratada con una mirada del siglo XXI e impregnada de una perspectiva urbana, moderna y rebelde que hace que las situaciones que componen el relato se vean más impactantes y las consecuencias que traen consigo, acompañadas de un humor bien construido y no tan facilista, sean más significativas y terminen en un desenlace acompañado de todos esos elementos de humor, y coincidencias terriblemente favorecedoras que cierran la historia con un final un tanto semi abierto que deja la historia a merced de muchas otras posibilidades.
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